7 pasos para domesticar a tu hamster

10 diciembre, 2019 - Maria Aguirre

Siempre que hablamos de cómo domesticar un animal, siempre y cuando sea un mamífero del estilo del conejo, por ejemplo, nos referimos en primer lugar a la importancia de que se adapten a su nuevo hábitat antes ni siquiera de haber intentado cualquier aproximación a ellos en clave de entrenamiento. Es lo que ocurre también con especies como el hámster, otra de esas mascotas tímidas y asustadizas que necesita un período de adaptación tanto a su nuevo hábitat como a sus dueños, con los que debe desarrollar un vínculo para que la domesticación sea fructífera.

Esto no es importante únicamente desde el punto de vista del animal y su salud, que lo agradecerá enormemente, sino también de las personas que lo han adoptado, puesto que cuanto mejor conozcan a su hámster, más sencillo resultará el proceso por el cual se puede enseñar a la mascota determinadas conductas. Es durante la fase de contacto el momento para ganarse su confianza, algo que puedes hacer, por ejemplo, con algún regalo en forma de golosina o cualquier otro detalle similar mientras hablas con él. La intención, procedas como procedas, es la de que tu mascota te asocie con conceptos positivos y se ponga de tu lado.

Es importante ganarse su confianza antes de intentar domesticarle (Foto: iStock)

Una vez te has ganado poco a poco su atención, aunque todavía sea interesada, puedes afrontar la fase del contacto. Debes estar tranquilo para ello, porque así se lo transmitirás también al animal, al que si se le dedica tiempo y mucha paciencia, acabará generando un vínculo con su dueño muy fuerte. Primero, a través del olfato, oliendo su mano, y del oído, reconociendo su voz. Será en tercer lugar cuando llegue el tacto, un gran paso en la domesticación del hámster. No lo conseguirás a la primera, y se asustará varias veces cuando creías que te iba a tocar, de manera que sé paciente y ofrécele tu mano a través de la jaula las veces que sean necesarias.

Poco a poco, o de repente, no se sabe porque depende de cada animal, este cogerá confianza y no solo se subirá en tu mano sino que posiblemente coma de ella. Llegará un momento en el que, con sumo cuidado, podrás tomarle con las dos manos e incluso mantenerle contigo en diferentes posturas. La dedicación, entendiéndola por la cantidad de horas que se le dedique, y la forma en la que lo hagas, son aspectos definitivos para conseguirlo.

El siguiente paso una vez consigas este avance es sacarle de la jaula. Básicamente repetir los mismos movimientos y ejercicios pero fuera de su espacio de vida. Parece que no, pero se trata de un nuevo shock que añadir al saco del animal, puesto que ahora le estás pidiendo, de alguna forma, que salga de su zona de confort y seguridad. La ventaja en este paso es que esta especie es muy curiosa y exploradora, lo que hará que el hámster se sienta atraído por ese mundo exterior en el que todo ocurre, hasta ese momento, la otro lado de la jaula.

Su curiosidad pondrá las cosas más fáciles (Foto: iStock)

Por último, una vez el animal responda a las órdenes, y se sienta cómodo fuera de la jaula, es momento de avanzar en la dirección final hacia el objetivo que se busque con él enseñándoles aquellos hábitos que quieras que el animal aprenda, tales como dónde no pueden explorar dentro de la casa, por ejemplo.

Por lo tanto, no subestimes en qué consiste el proceso de domesticación de un hámster, ya que no resulta sencillo que el animal se adapte tan rápido como queremos a nuestra forma de vida. Dedícale tiempo, piensa a medio plazo, traza unas líneas maestras y ejecútalas acorde a los consejos que te hemos dado que son los más eficaces para domesticar a tu hámster.

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