Cómo saber si mi gato tiene asma 

14 mayo, 2020 - Maria José Sánchez Palomo

El asma felina existe, sí, así es. Es una enfermedad que afecta con relativa frecuencia a estos animales y es importante saber si estamos realmente ante este tipo de bronquitis alérgica o es otra dolencia, para reaccionar con prontitud y poner tratamiento. Es por ello que queremos explicarte cuáles son los síntomas y las claves para detectar si tu fiel compañero padece de asma. 

Ten en cuenta que el asma es una enfermedad que puede resultar bastante peligrosa pues les produce problemas a la hora de respirar. ¿Qué señales son claves para prestar atención a esa forma de toser o a esos ronquidos al dormir? Estas son probablemente dos claves para tener en cuenta. Lo normal es que tengan una tos persistente y que les dificulte llevar una vida norma. Les cuesta trabajo respirar y eso llega a ser grave en determinados casos. Esto genera que, al dormir, ronquen especialmente, con un sonido bronco y áspero. También suelen emitir un ligero silbido cuando exhalan. 

Hay que estar muy atentos ante las dificultades respiratorias de tu gato (iStock).

Cuando todo ello persiste lo mejor es consultar rápidamente con tu veterinario de confianza. Él te podrá dar indicaciones para actuar al respecto. Ha de inspeccionarlo para comprobar si se trata realmente de asma, pues hay otras enfermedades, como es el caso de la bronquitis, que llevan a confusión. 

La manera de saber realmente si tu gato tiene asma es poniéndose en manos de profesionales, que podrán observar de manera directa esas señales que se comentan y realizar exámenes físicos al animal. Normalmente se realizan radiografías de tórax y hay otras pruebas muy específicas que se llevan a cabo para comprobar si realmente el minino padece de esa asma felina que suele ser muy propia en estos animales. 

El asma felina se evidencia por la dificultad para respirar, tos y malestar (iStock).

Hay que prestar atención a cualquier detalle. Los veterinarios señalan cualquier tipo de ruido que emita, posturas e información que pueda parecer irrelevante, como es el caso, por ejemplo, de la comida que ingiere, si ha cambiado su carácter o sus hábitos. Es imprescindible abrir bien los ojos para transmitir todos esos detalles del día a día y que los profesionales cuenten con el máximo número de referencias a la hora de poder valorar, estudiar y diagnosticar el caso de tu gato. 

Una vez se realiza el diagnóstico, si llegara el caso en el que se dedujera que tu gato tiene asma, llega el momento de actuar, de realizar un tratamiento. Este dependerá del caso, si es más o menos grave. Se utilizan medicamentos para mejorar la respiración de los animales, usándose inhaladores para que se vayan liberando de esa dificultad a la hora de inhalar y exhalar aire. También se recomienda cuidar al máximo la alimentación y evitar ambientes que puedan afectarle especialmente, como es el caso de lugares donde se fume, con humo, las velas aromáticas, los aires acondicionados… Hay que ventilar la vivienda con cierta frecuencia y evitar que el polvo se acumule en la casa. También los cambios bruscos de temperatura. 

Puede ser que necesite medicación y ayuda para respirar mejor (iStock).

Como se puede ver, el asma felina es una enfermedad que puede ser muy compleja y hay que detectar y tratar a tiempo. En este post se dan algunas de las señales más evidentes que pueden hacerte pensar que podría ser asma lo que le ocurre a tu mascota. Lo mejor siempre será consultar con un veterinario para que te ayude y pueda dar un diagnóstico certero de qué le ocurre a tu fiel compañero. 

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