Perro lobo checo: todo lo que debes saber

15 abril, 2019 - Marta Benayas

En cuestión de perros, cada raza es un mundo. Chihuahuas, labradores, corgis, pomeranias… Si nos ponemos a pensar en todos los tipos de peluditos existentes la lista es casi interminable.

Los cruces y cambios genéticos son algunos de los motivos de esta variedad y por eso encontramos algunas relativamente nuevas, como el caso del perro lobo checo, un ejemplar que recuerda al husky siberiano y que tiene diversas peculiaridades.

Algunos datos sobre su origen

Su origen es muy curioso, en la antigua Checoslovaquia, en 1955, diversos investigadores cruzaron lobos con pastores alemanes y descubrieron, que como fruto de esta unión, los cachorros podían ser adiestrados y no eran agresivos. Poseían lo mejor de cada uno, lo que los llevó a proponerlo como raza a nivel nacional en los años 80, pero no fue hasta 1999 cuando se reconoció finalmente al perro lobo checo como una nueva especie en sí.

Están acostumbrados a vivir en climas fríos (Istock)

Suelen tener un peso de unos 20 o 30 kilos cuando son adultos, y su pelaje, una mezcla de plateado y castaño, recuerda mucho al aspecto de un lobo. Desde que son cachorros son muy enérgicos y con gran instinto protector, así que, si te decides a tener uno, no olvides que tendrás que adiestrarlo desde muy pequeño.

Su desarrollo suele finalizar cuando tienen 4 años, hasta ese momento son bastante revoltosos y querrán jugar y correr prácticamente todo el tiempo. Si estás planteándote tener uno, no te olvides de que necesitarán paseos de varias horas al día ya que son muy enérgicos.

Lo que debes saber

Es importante que desde el primer momento sociabilices con esta raza ya que su parte lobezna los hace más desconfiados de lo normal, pero nada que no se pueda solucionar con buenos paseos y dosis de mimos desde que son cachorros.

Son extremadamente inteligentes y disciplinados, pero sus características no los hacen compatibles con la vida en un piso. Necesitan correr varias horas al día y su temperamento hace que quien lo críe deba saber tratar con animales cuya personalidad sea fuerte.

Comparten una gran carga genética con el lobo (Istock)

Aunque se trate de un perro, no hay que olvidar su genética lobezna, por lo que a veces pueden resultar demasiado impulsivos. En el caso de las hembras, además, suelen tener solo un celo al año, al igual que las lobas, y menos instinto maternal que las perras.

Son propensos a tener displasia en la cadera, pero con una alimentación adecuada y ejercicio se puede prevenir.

En los últimos años se está implementando cada vez más el uso de esta raza como perro policía gracias a sus buenas condiciones físicas, su gran inteligencia y su carácter fiel.

 

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