Cómo puede afectar el agua salada a tu perro

27 junio, 2019 - Maria Aguirre

Una de las mejores cosas que tiene la playa para los amantes de los perros es que es un escenario idílico para pasear con tu animal y que este disfrute en plena libertad. Esos paseos por la orilla entre arena y agua, esas carreras para aquí y para allá persiguiendo cualquier objeto, y esas caras de absoluta felicidad todo lo que tienen a su alrededor, son absolutamente impagables.

Sin embargo, como todo en la vida, los excesos pueden ser peligrosos, y esto también ocurre en la relación entre el agua salada y los perros. ¡Tranquilo! No queremos alertarte en exceso. Nuestro objetivo es, simplemente, informarte sobre algo que pocos dueños de un perro conocen: el agua salada puede suponer un problema en la salud del animal.

El agua salada puede afectar a la salud del perro (Foto: iStock)

Esto no quiere decir que tengas que abolir los paseos. No se trata de eso, ni mucho menos. Lo que sí debes saber es que no puedes dejar que tu mascota abuse del contacto con el agua del mar.

El motivo es que la alta concentración de sal es peligrosa para su organismo, ya que si la beben puede aumentar su nivel de sodio, algo que a su vez puede generar una intoxicación en el animal. A esto, además, hay que añadir las bacterias, toxinas y restos que se encuentran en el agua marina, que no hacen más que elevar el riesgo para su salud si la ingieren.

Evidentemente, es imposible evitar que un perro sea capaz de entender que no puede beber ese agua, pero sí se puede prevenir. De entrada, es importante evitar las horas de máximo calor, porque el animal se deshidratará antes y tendrá más sed, por lo que es probable que beba agua del mar si la tiene a mano.
También conviene no alargar demasiado los paseos por el mismo motivo. Así te aseguras que el perro se hidrata con agua potable y no la salada del mar. Y por último, debes ser responsable y vigilar que no la beba. Piensa que al estar en el mar ya lo estarás haciendo para evitar que se adentre demasiado en el agua, es decir, que esto no es un problema. Tampoco lo es, por cierto, que el perro dé un sorbo de agua; el riesgo de intoxicación es grande cuando bebe una cantidad considerable.

Puede que, por mucha prevención que pongas, el animal se intoxique. Si es así, hay una serie de síntomas que pueden aparecer. Los más comunes son las diarreas, los vómitos, la deshidratación, inapetencia, la debilidad física y también en el estado de ánimo, y los mareos.

Es importante utilizar el sentido común para ver el nivel de intoxicación que el animal puede estar sufriendo. De entrada, si detectas estos síntomas, conviene acudir a tu veterinario de confianza, porque la intoxicación, si es grave, podría llevar a la muerte del animal. En estos casos extremos, la intoxicación afecta a los riñones y otras zonas sensibles del perro, volviéndose irreversible su situación delicada de salud.

Evita todo lo que puedas que tu perro beba agua del mar (Foto: iStock)

Lo más sensato y responsable es acudir al especialista porque este sabrá cómo tratarle para que el animal expulse el agua salada, y se regulen de esta forma sus niveles de sodio a la vez que se recupera de la deshidratación.

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