Mito o realidad: Las tortugas son sordas 

13 febrero, 2020 - Maria José Sánchez Palomo

Las tortugas no tienen orejas. O al menos eso es lo que, a simple vista, muchos podríamos pensar. Si te detienes a observar de forma detenida la cabeza de estos simpáticos reptiles, ¿detectas algo que podría denominarse tal que así? ¿Ves sus orejas? Ese detalle es lo que ha hecho pensar a muchas personas durante muchísimo tiempo que estos animales no escuchaban, que eran sordos. ¿Quieres saber realmente si se trata de un mito o una leyenda urbana o si es cierto eso de que las tortugas son sordas?

Como te comentamos, la clave está en las orejas. Las tortugas sí que tienen pero pasan desapercibidas salvo que sepas de su existencia y te acerques y mires con detalle a estos animales. Partiendo ya de que sí que tienen, ¿qué piensas ahora? Pues que las tortugas sí pueden escuchar. Las aletas que recubren su piel son las encargadas de proteger sus oídos, que perciben vibraciones y sonidos de baja frecuencia. Lo que sucede es que sus caparazones las han aislado, por lo que sí escuchan pero los sonidos que les llegan y su capacidad auditiva es muy débil.  

Las tortugas tienen oídos que captan sonidos y vibraciones (iStock).

Las orejas de las tortugas son pequeños orificios que hay a los lados de sus cabezas. No sobresalen físicamente del cuerpo de estos animales pero ya te decimos que sí que están ahí. La percepción, la calidad del sonido que les llega, no es alta ni con detalle pero sí que llegan vibraciones al cerebro que se ocupa de descifrar qué es ese fenómeno que sienten y les afecta. 

Las orejas de las tortugas se localiza en las orejas por un motivo. Según leemos de expertos en este tipo de animales, el desarrollo de esta morfología se debe a la necesidad de que la percepción del sonido sea buena dentro del agua. Es así que reciben sonidos y vibraciones del entorno. 

Estos reptiles son animales realmente apasionantes (iStock).

En definitiva, las tortugas no son sordas. Estos reptiles son animales realmente sorprendentes. Por su tamaño suelen adoptarse con frecuencia como animales de compañía. Son pequeños en su mayoría, con un tamaño de en torno a los 30 centímetros, y solo necesitan que se les adecue un espacio para ellos, con parte de agua y parte de tierra, según la especie, y mantenerlos bien alimentamos e hidratados. Son herbívoros y como apuntamos viven igual en el agua y en la tierra.  Se reproducen poniendo huevos, como el resto de los reptiles, y respiran aire a través de sus pulmones. Como te comentamos, animales maravillosos que merece la pena ir conociendo mejor, su comportamiento y manera de vida. 

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