¿Es bueno el aire acondicionado para tu mascota?

18 septiembre, 2018 - Maria José Sánchez Palomo

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Hay opiniones para todos los gustos: Aire acondicionado y animales de compañía, ¿sí o no? Si ahora que termina el verano te planteas poner aparatos que os ayuden a llevar mejor la próxima temporada estival, debes tener muy en cuenta cómo puede afectar esa tecnología a tus fieles amigos. El aire acondicionado con mascotas en casa no es un tema baladí así que queremos ayudarte a decidir qué hacer. 

Lo primero que debes pensar es que el calor afecta a todo el mundo y a los animales especialmente, sobre todo si se trata de seres con pelaje, como son los perros, los conejos, roedores, etc. Imagina que las personas nos solemos poner molestas e incómodas cuando sube la temperatura y ellos no van a ser menos. Te lo comentamos porque has de partir de esa premisa: si no llevas bien el sopor de estos meses, ¿qué crees que sienten ellos? Pues prácticamente lo mismo o incluso peor. Así pues, este es el primer punto a favor del aire acondicionado: hay que mejorar las condiciones de vida de nuestras mascotas y el tema del ambiente es fundamental. 

En segundo lugar, un contra, podría ser que el aire acondicionado afecta también a los humanos si se abusa de él y con los animales ocurre algo similar. La clave está en poner las estancias a una temperatura ideal, sin pasarnos de la raya, a 25 o 26 grados, según el calor que pueda estar haciendo. El aire además reseca el ambiente y afecta al sistema respiratorio de nuestros mejores amigos, así que ten esto en cuenta para no abusar y tenerlo encendido todo el día. La clave es usarlo en su justa medida, sin abusar, y al caer la tarde, por ejemplo, cuando empiece a refrescar, apagarlo. Por las mañanas, intentar retrasar al máximo el poner en funcionamiento el aire acondicionado para que no les afecte demasiado.

El debate está claro: ¿Es bueno el aire acondicionado para tu mascota? Sí pero sin abusar, como en el caso de las personas. De cualquier manera, puedes darles alternativas, como es instalarles una cama fría, acondicionada, una piscina en la terraza o el patio, si lo tuvieras, y además dejarle la posibilidad de irse a otra habitación si el animalito no se siente cómodo con la temperatura que hay en la sala en la que se encuentra encendido el aparato refrigerador.

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