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Primeros auxilios para tu gato que le pueden salvar la vida

8 mayo, 2018 - Julieta de Yo Amo a las Mascotas

Los gatos son animales juguetones, independientes y muy activos, al estar libres en casa o al salir a dar una vuelta pueden tener accidentes que pongan en peligro su salud. Para evitar que les ocurra algo más grave es importante que conozcas qué es lo que tienes que hacer en cada situación.

Te dejamos una guía de cómo actuar en diferentes situaciones de riesgo para tu gato:

Reanimación cardiopulmonar

En el caso de que tu gato sufra una parada respiratoria tienes que actuar con rapidez hasta que sea atendido por un profesional veterinario. Lo primero que debes hacer es ver si respira y si su c

orazón late a ritmo constante. Para saber si respira y si su corazón late basta con acercarnos y colocar suavemente nuestra oreja en su tórax, para comprobar su pulso tendrás que colocar los dedos en la parte interna del muslo.

Si no respira, intentaremos la reanimación boca a boca. Si no hay pulso, realizaremos una reanimación cardiopulmonar. En ambos casos colocaremos al gato tumbado sobre su lado derecho. Para la reanimación boca a boca taparemos su hocico con cuidado e insuflaremos aire sin ejercer demasiada presión, pues podríamos

dañarle los pulmones. Para realizar la maniobra cardiopulmonar tendremos que entrelazar las palmas de nuestras manos y ejercer compresiones sobre su tórax. Si es necesario hacer ambas maniobras, se harán 3 respiraciones cada 10 compresiones.

Ante todo, en estas situaciones es importante mantener la calma y realizar los maniobras con firmeza pero con suavidad, recordemos que sus cuerpos son mucho más pequeños que los nuestros.

Atragantamientos

Los gatos son animales muy curiosos y en los hogares hay m

uchos objetos que llevarse a la boca. Si notas que intenta vomitar con frecuencia y que pierde el apetito puede que se haya atragantado con algo. Si ves que esto ocurre debes llevarlo inmediatamente al veterinario para que lo seden y le quiten lo que sea que se haya tragado. Si ves que le obstruye las vías respiratorias será necesario que le practiques una maniobra cardiopulmonar, tal como te contamos en el punto anterior.

Intoxicación

Igual que ocurre con los atragantamientos, las posibilidades de que tu gato se intoxique con alguna sustancia de tu hogar o de fuera son altas. Esto no significa que vaya a ocurrir pero tienes que estar atento a los síntomas, si ves que tiene fiebre, vómitos, taquicardias, diarreas, convulsiones, dificultades al respirar, pupilas dilatadas, hipersalivación o temblores, lo más probable es que tu gato esté sufriendo una intoxicación.

Ante los primeros síntomas tendrás que acudir al veterinario que probablemente le induzca el vómito y te de las instrucciones necesarias para que se cure del todo. Asimismo, observa qué es lo que podría haber intoxicado a tu gato y evita que esté en contacto con ello. Una de las causas más frecuentes de intoxicación son los insecticidas.

Picaduras

Al igual que nosotros, los gatos puede ser víctimas de los insectos que habiten nuestros hogares. En el caso de que sufran una picadura lo primero es retirar el aguijón, aplicar frío para bajar la hinchazón y esperar a ver el comportamiento del gato, si ves que pueda sufrir alguna reacción alérgica, acude inmediatamente al veterinario.

Heridas

En el caso de heridas graves o muy sangrantes lo primero que tienes que hacer es presión para cortar la hemorragia, preferiblemente no hacer un torniquete, a continuación limpia la herida con suero fisiológico o agua y jabón e intenta quitar los pelos que puedan interferir en su curación. Luego tendrás que desinfectarla con un antiséptico de yodo diluido en agua.Si la herida necesitara puntos, deberás solicitar ayuda profesional y evitar hacerlo en casa.

Igualmente, te recomendamos que acudas al veterinario aunque hayas limpiado y desinfectado la herida, probablemente te recomiende alguna pomada que mejorará la cicatrización.

Golpes de calor

Los gatos también pueden sufrir un golpe de calor, especialmente en climas con altas temperaturas o una calefacción elevada. Notarás que tiene un golpe de calor por los síntomas: tambaleos, debilidad, salivación, lengua azul, temblores y ritmo cardíaco alto. Para bajar su temperatura tenemos que saber que no podemos hacerlo de golpe, es mejor hacerlo de forma gradual poniéndolo en un sitio fresco, rociándolo poco a poco con agua (con un spray o paños húmedos) y humedecer su boca. Cuando llegue a una temperatura de 39 grados ya pararemos.

Igualmente, te recomendamos que acudas a un veterinario para descartar posibles complicaciones.

Desde Yo Amo A Las Mascotas te recordamos que no somos expertos veterinarios y que si dudas en algún paso o con algún síntoma acudas a un profesional.

 

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