Cómo afecta el ruido de los humanos a los peces

18 febrero, 2020 - Maria Aguirre

Transporte marítimo de mercancías, barcos de pasajeros, actividad profesional de la industria del gas y del petróleo, actividades militares y de seguridad marítima… La lista de motivos por los cuales el hombre está presente en el ámbito marino modificando sus condiciones naturales con el ruido con uno de sus consecuencias más evidentes, es muy importante, y no tiene pinta de reducirse. En todo caso, aumentará, como estamos viendo con el impacto del turismo marítimo. Y, aunque no tiene un impacto tan grande como lo tiene a nivel medioambiental, el ruido también altera la forma de vida de las especies marinas.

Hace poco tiempo dimos con un texto de la BBC relativamente antiguo en el que encontramos referencias muy interesantes acerca de esta inquietud personal que ahora compartimos con los lectores: cómo afecta el ruido de los humanos a los peces. En aquel artículo daba su opinión un biólogo experto, el doctor Hans Slabbekoorn, que en la revista científica Trends in Ecology and Evolution, junto a otros compañeros, había publicado un artículo en el que la conclusión al respecto era clara: las profundidades marinas son un entorno mucho más ruidoso de lo que se imagina la mayoría de las personas.

A partir de este texto, nuestra curiosidad fue a más por esta cuestión, de ahí que siguiéramos documentándonos para hacerte partícipe de ella. Los peces escuchan, y lo hacen generalmente muy bien, a través de un oído interno que recorre su cuerpo. De hecho, es una de las herramientas claves en su supervivencia, de ahí que el ruido creado por los seres sí les afecte en su rutina. Lógicamente, no es la misma la sensibilidad auditiva la de unas especies que las de otras, ni falta que hace. Depende en gran medida de sus condiciones de vida y de las amenazas que tenga en su hábitat. Hay de todo, aunque como decíamos al comienzo del párrafo, en general oyen todas las especies bastante bien.

El entorno marino es más ruidoso de lo que creemos (Foto: Istock)

Las mediciones hechas por expertos como el doctor Slabbekoorn permiten trazar un paralelismo entre el ruido más potente y constante de la ciudad, que proviene de su tráfico, y a las aves que habitan en ella. Les afecta, y mucho, por mucho que se acostumbren a ello. Exactamente igual que ocurre con los peces en el mar.

Aunque se conoce más de cómo afectan al comportamiento de los grandes mamíferos acuáticos, parece existir consenso en torno al hecho de que el ruido generado por la actividad humana hace que determinadas especies se comportan de manera poco coherente en comparación con su conducta habitual cuando dichos ruidos no existen en su entorno.

Pero, más allá de que a un pez le ocurra esto o no, hay un impacto global del ruido que afecta a la comunicación de las especies entre ellos, algo que hacen muchos más animales marinos de los que también creemos. Lo mamíferos marinos como los delfines y las ballenas utilizan el lenguaje sonoro como elemento para la cohesión del grupo, pero también hay un importante número de peces que emiten comunicación sonora tanto por cuestiones territoriales como a la hora de aparearse e incluso como señal de alerta o defensa propia si se da una situación de peligro por el acecho o ataque de un depredador. En todos esos casos, el ruido creado por el ser humano, puede tener influencia directa.

El ruido humano interfiere en la comunicación entre especies (Foto: Istock)

Y todo esto que ocurre a gran escala en aguas abiertas, se puede aplicar también al entorno doméstico. Ya sabes que si el ambiente que generas es muy ruidoso, es probable que al mirar hacia tu acuario veas a tus peces bastante alborotados, así que ya sabes que también tienes responsabilidad en este sentido.

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