Cómo identifica tu perro a las personas tóxicas

19 enero, 2020 - Marta Benayas

Los perros son animales muy sentimentales que necesitan del cariño y el afecto de sus dueños para sobrevivir, de ahí que un gesto, una caricia o la entonación de la voz sean factores cruciales para que sean felices.

También hay quien afirma que poseen un sexto sentido, un hecho que se ha podido comprobar gracias a estudios científicos en la materia que corroboran que son capaces de identificar muchos más comportamientos y actitudes gracias a que poseen el sentido del olfato o el oído más agudo con respecto al resto.

Pero eso no es todo, otros van más allá y opinan que además pueden distinguir si una persona resulta fiable o no, o incluso si puede ser algo tóxica para nosotros. Pero, ¿qué tiene esto de cierto?

No es de extrañar que muchos afirmen que los perros tienen un sexto sentido (Istock)

Según un estudio publicado por la revista ‘Neuroscience and Biobehavioral Reviews’, se realizó un experimento en donde tres personas ofrecían al can un premio. Dos de ellas lo tenían de verdad mientras que la tercera no. Así que, tras ofrecérselo al perro varias veces y éste descubrir que uno de ellos era un traidor, perdió su confianza totalmente (recordándolo incluso pasado un tiempo).

Así identifica el perro a las personas tóxicas

Con esto se puede confirmar que aunque los perros sean animales muy fieles, también son rencorosos y recuerdan cuando alguien los ha fallado. Ahora bien, ¿realmente identifican si alguien no es conveniente? La respuesta puede ser afirmativa si tenemos en cuenta los siguientes factores:

El animal observa el comportamiento de dicha persona con su dueño y a raíz de ahí saca sus conclusiones.

Los olores y gestos son delatadores (Istock)

-Si la persona en cuestión se muestra nerviosa o tiene algo que ocultar, tanto su respiración como su temperatura corporal  (que en estos casos suele ser más alta de lo normal) lo pueden delatar.

-En el caso de no tratar de manera educada al dueño del perro, este también lo percibe, especialmente si se produce una discusión o pelea.

Así que, como resumen se puede afirmar que la suma de las circunstancias, la personalidad y los sentidos más agudizados que los nuestros son clave para que nuestros peludos sepan quiénes son tóxicos o no.

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