Mito o realidad: los perros oyen lo mismo que nosotros

16 enero, 2020 - Marta Benayas

A menudo se ha tendido a asociar a los perros características humanas, especialmente si se tiene uno y se conoce su comportamiento. Nos referimos al modo en el que piden las cosas, la forma de mirar o incluso muchos gestos que recuerdan a los que hacen las personas.

Inevitablemente hay cuestiones que se plantean respecto a si estos hechos son verdad o se trata de meras afirmaciones sin fundamento alguno. ¿De verdad sienten el amor o el cariño? ¿son capaces de desarrollar gustos o aficiones?, incluso se va más allá y se piensa si sus sentidos son como los nuestros.

Ya se sabe que el olfato está mucho más desarrollado, pero, ¿qué sucede con el oído? ¿Escuchan menos, más o igual? La respuesta es que nuestros amigos peludos nos ganan por goleada debido a ciertos motivos.

Una cuestión de fisionomía y evolución

Por una parte, a nivel evolutivo, estos animales tienen más músculos en las orejas, poseen 18 cuando nosotros tenemos 6, lo que les permite moverlas en función de dónde provenga el sonido y así asimilarlo mejor. Además, estructuralmente su oído es mucho más sensible, pues ellos llegan a escuchar frecuencias de 50 mil Hertz, mientras que nosotros en torno a los 20 mil. De ahí que a veces se pongan a ladrar sin motivo aparente cuando miran una pared o que detecten tu presencia en casa cuando todavía no has abierto la puerta.

Nuestros peluditos tienen el sentido del oído muy desarrollado (Istock)

Lo que tenía en ascuas a los científicos era hasta qué punto desarrollan la capacidad para asimilar los sonidos y diferenciarlos, y la respuesta podemos encontrarla en un estudio realizado por la Universidad Eötvös Loránd (Budapest). Lo que se propusieron era demostrar que diferencian las voces humanas de las de otros perros, y que son capaces incluso de entender lo que les decimos.

El experimento consistió en realizar una resonancia magnética a un grupo de 22 personas y 11 perros (compuesto por Border Collies y Golden Retrievers) mientras se emitían sonidos procedentes de la naturaleza -y también voces humanas- para analizar cuáles eran las zonas del cerebro que reaccionaban a estos estímulos. En los dos casos la actividad de las partes correspondientes al sentido del oído aumentaba cuando escuchaban sonidos de su propia especie.

Normalmente se tiende a asociar las cualidades humanas a los perros (Istock)

El papel de los humanos es clave en el proceso

Pero eso no es todo, en el caso de los perros también variaba cuando se cambiaba el tono de voz en función de los sentimientos, lo que indica que van más allá y son capaces de interpretar si estamos enfadados, tristes o felices solamente escuchando nuestra voz. Esta capacidad canina nos hace plantearnos si son los únicos mamíferos capaces de reaccionar así de manera innata, o si es el fruto de miles de años de evolución junto a los humanos.

Como conclusión final, de lo que no cabe duda es que a nivel fisiológico tienen más capacidad que nosotros, y que por circunstancias evolutivas son también capaces de interpretar tanto la procedencia de los sonidos como los sentimientos de quien los emite.

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