El kiwi, el pajaro que no tiene alas

8 julio, 2019 - Maria Aguirre

Pese a que las nuevas tecnologías, con internet a la cabeza, han permitido que estemos mucho más conectados con lugares tan lejanos geográficamente hablando que en otro tiempo apenas sabíamos nada de ellos, sigue existiendo un desconocimiento importante sobre sus características, tanto culturales como físicas y naturales. Quizá el mejor ejemplo de esto sea Oceanía y su fauna. Nos han llegado -y calado hondo- el koala y el canguro, ampliamente conocidos por niños y mayores, pero todavía nos llevamos las manos a la cabeza cuando descubrimos, por el modo que sea, especies tan especiales como la que te vamos a presentar a continuación, el kiwi.

¿A qué te suena kiwi además de a la fruta rica en fibra? ¿Qué tipo de animal puede ser? Como ya habrás visto en la foto principal del tema, es un ave. Con su pico, sus plumas -que parecen pelo- y sus patas, como el resto de pájaros que habitan en la tierra. Sin embargo, es posible que no te hayas fijado en el detalle más característico de este animal: no tiene alas. ¡Es un pájaro sin alas!

El kiwi es el símbolo nacional de Nueva Zelanda (Foto: iStock)

Las peculiaridades de Oceanía han permitido que se produzcan este tipo de evoluciones tan extremas y extrañas para nosotros en animales como el kiwi, un pájaro que no vuela porque ni siquiera tiene las herramientas para poder hacerlo. Esto se debe a que durante muchísimos años su hábitat ha estado carente de depredadores que pudieran darle caza, de manera que no ha necesitado recurrir al vuelo para cobijarse ni tampoco para conseguir comida.

El kiwi es el símbolo nacional de Nueva Zelanda. A lo mejor lo habíamos oído alguna vez pero lo habías relacionado con la rica fruta (sobre todo el amarillo, ese que en el supermercado se llama ‘Gold’ y cuyo kilo cuesta como el oro precisamente), o en cambio sí sabías que se referían al pájaro. Se trata de una especie endémica de este bonito país, donde ha habitado durante miles de años, si bien se cree que puede estar relacionado con especies antiquísimas desarrolladas en la actual isla de Madagascar, donde el aislamiento ha provocado a lo largo de la historia procesos tan curiosos en la fauna como los que tienen lugar en Oceanía.

Antes hemos dicho que el kiwi no vuela porque no tiene las “herramientas para ello”, pero esto es científicamente falso. En realidad, el kiwi sí tiene alas, pero muy pequeñas. Por lo que no vuela es algo más complejo de explicar y, sobre todo, de entender si no eres un experto en la morfología de las aves. Explicado de la forma más breve y sencilla posible, no vuela porque al tener el esternón plano, su cuerpo no tiene la quilla en la que se adhieren los músculos que permiten volar a las aves. Las alas están presentes, pero apenas miden 3 centímetros y al estar muy pegadas al cuerpo es complicado atisbarlas a simple vista.

Todo lo contrario ocurre con sus patas, mucho más fuertes y resistentes que las de las aves voladoras. Es una cuestión de supervivencia: si no vuelan, necesitan unas patas fuertes, sobre todo teniendo en cuenta que solo tienen dos. Esta fortaleza se entiende porque el kiwi tiene huesos con médula, de forma que su esqueleto es mucho más pesado que el de los pájaros voladores, que para ejercer el vuelo necesitan pesar lo menos posible. El kiwi no vuela, pero corre muy rápido gracias a sus cuatro dedos acolchados, que también le permiten moverse con agilidad.

Dentro del kiwi existen cinco especies. Entre ellas, pelaje y tamaño son sus diferencias. Máximo miden 45 centímetros de altura y pesan alrededor de 3 kilos, aunque las hay de poco más de un kilo. Curiosamente, como ocurre en otras especies (pocas), las hembras son más grandes que los machos.
Independientemente de la especie, el carácter de estas aves es muy territorial y agresivo, así que cuidado con dejarse llevar por las apariencias al verles tan “monos” en las fotos. Además, es de hábitos nocturnos, por lo que su mejor sentido es el olfato y no la vista, si bien también tiene muy desarrollado el oído, fundamental al vivir en el suelo.

También cabe destacar su plumaje, de aspecto más similar al pelaje de los mamíferos, que puede ser de distintas tonalidades en función de la especie y del hábitat concreto en el que vivan, puesto que es básico para camuflarse de los depredadores voladores, los únicos que realmente amenazan esta especie que vive tranquila en tierra firme.

Existen cinco especies diferentes de kiwis (Foto: iStock)

Más curiosidades de este animal en peligro de extinción -cada vez cuenta, eso sí, con más espacios dedicados a su protección- por culpa de la introducción en su hábitat de mamíferos depredadores por parte del hombre, atienden a su reproducción. El kiwi es un ave monógama, como los pingüinos, y el macho incuba durante 10 semanas el enorme huevo (dos máximo) que pone la hembra. Pasado ese tiempo nace un polluelo que ya tiene plumas y es capaz de moverse por sí solo. En una semana, aproximadamente, sale del huevo.

Como hemos citado antes, es un pájaro nocturno, con un canto repetitivo que suele oirse de noche en hábitats tan dispares como las dunas costeras o bosques, entre otros, y su alimentación es omnívora. Además de semillas, hojas y algunos frutos, tiene un gusto especial por otras criaturas como las lombrices o los gusanos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.