Conejo: ¿cuáles son las consecuencias de tenerlo como mascota?

25 enero, 2021 - Maria Aguirre

Si te estás planteando adoptar un animal y el conejo está entre los finalistas antes de tomar la decisión final, quizá te ayude hacer una balanza sobre los pros y los contras que tiene tener uno en casa, que es lo mismo que analizar de forma exprés las consecuencias de tenerlo como mascota.

Los conejos son animales amistosos y tranquilos, muy tímidos, sobre todo en su primera etapa en su nuevo hogar, pero que con el tiempo se relacionan bien con grandes y pequeños. Además, al pasar mucho tiempo en casa pueden generar un vínculo afectivo intenso con los niños pese a no ser tan activo como un perro o un gato.

Los conejos son animales tímidos y tranquilos (Foto: iStock)

Además, no es un animal que conlleve demasiados cuidados; de hecho se preocupan mucho por su propia higiene y se acicalan todo el tiempo, por lo que no requieren tanta dedicación en este sentido como otros animales. En cambio, son animales sucios a la hora de comer, así que es más que probable que tengas todo lleno de heno y verduras de hoja verde alrededor de su casita.

Esta es una de las consecuencias negativas de tener un conejo en casa: la limpieza será más exigente. Y otra que también es ineludible es que tendrás que cederle un espacio amplio en casa porque necesitan una casa amplia en la que vivir, nada de jaulas pequeñas.

Otro aspecto que debes tener en cuenta es que adoran morderlo prácticamente todo porque llevan en los genes roer cosas, así que cuidado con lo dejas a mano y también mucho ojo en qué espacios de la casa le dejas libre. Por mucho cuidado que tengas, tienes que contar con alguna sorpresita a causa de esta necesidad genética suya…

Tener un conejo implica ser más exigente con la limpieza (Foto: iStock)

Y no es menos reseñable el aspecto económico, ya que adoptar un conejo no es barato, por mucho que la gente se piense que es así. Hay que invertir en sus necesidades básicas de forma constante, en su hábitat y también en su salud, y esto implica que una partida del presupuesto familiar se deba derivar al animal.

Pero ninguna de estas consecuencias, por mucho que sea muy positivo conocerlas antes de tomar la decisión de adoptar un conejo o cualquier otro animal, pesa más que el enorme impacto afectivo que un conejo lleva consigo al hogar en el que vive.

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