Cómo saber si tu ardilla está en celo

27 julio, 2018 - Maria Aguirre

La ardilla es un animal tan extendido por todo el planeta en estado salvaje que existen más de 250 especies, algunas de las cuales se han conseguido domesticar. Uno de los aspectos que tienen todas en común, salvo pequeños detalles, son sus hábitos reproductivos, por lo que no es necesario distinguir entre especies para saber cómo una ardilla entra en celo y cómo se reproduce.

Lo primero que debes saber es que la mayoría de hembras son fértiles alrededor del momento en el que cumplen su primer año de vida, si bien el período de reproducción va desde marzo a mayo, después del invierno. Esto además coincide con ese dato de los 12 meses porque la mayoría de especies de ardilla tienen a sus crías con la llegada de la primavera.

Hay algunas excepciones, ya que existen especies que se reproducen dos veces al año, en primavera y también en verano, por lo que conviene que te informes bien de qué especie es a la que pertenece tu ardilla. En cualquier caso, estos dos primeros datos ya te ayudan a situarte en caso de que seas dueño de una ardilla en cautividad, ya que puedes ponerle fecha de inicio a su fertilidad y también fecha a la época en que se pondrá en celo.

En este tramo concreto del año apreciarás cómo la ardilla se comporta de una forma diferente, ya que emitirá algunos sonidos para llamar la atención de los machos, que también cambian su comportamiento en dicho período al percibir los sonidos y sobre todo los olores. Y es que las hembras emiten olores mucho más potentes que el resto del año, lo cual es también una clara prueba de que han entrado en celo. Son los únicos meses del calendario en el que las ardillas, ya sean hembras o machos, abandonan sus hábitos solitarios para ir en busca de parejas de reproducción.

Lo curioso de las hembras es que no tienen porqué estar mucho tiempo en celo, puede durar apenas unas horas en algunas o semanas en otras. Los machos, en estado salvaje, suelen enfrentarse para poder copular con ellas, algo que evidentemente no ocurre en las ardillas domesticadas. La rivalidad de los machos es tal que, teniendo en cuenta que no son animales monógamos, al copular emiten una barrera natural con una especie de cera no seminal para que otros machos no puedan prosperar en su objetivo reproductivo con esa hembra. Esto se traduce en que cada camada es de un único padre en exclusiva pese a que la hembra pueda copular con varios machos durante su período de celo.

A partir de que la hembra queda embarazada, la gestación es bastante rápida en las ardillas ya que apenas dura entre 40 y 65 días aproximadamente dependiendo de las especies.

En caso de que hayas dejado que una hembra en cautividad se aparee, si se queda embarazada, notarás como durante el proceso muestra un carácter diferente, aunque no desarrollará la agresividad que sí tienen las hembras en libertad porque no estará el macho con ella. Éstos son expulsados de las madrigueras por las hembras mientras avanza el embarazo y llega el día del parto, en el que suelen nacer de uno a cinco individuos de ardilla, aunque esto sí varía en función de la especie, existiendo algunas que pueden tener más.

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