Cómo dar cariño a tu tortuga sin hacerle daño

12 diciembre, 2018 - Maria Aguirre

Las tortugas son mascotas muy queridas por los más pequeños de la casa, ya que ven en ellas a un entrañable y curioso animal, pero también por los más grandes, ya que son tranquilas y silenciosas, algo que agradecen incluso los vecinos, y tampoco requieren cuidados muy especiales más allá de la higiene de su hábitat y la alimentación adecuada.

Sin embargo, tienen también sus contras si las comparamos con mascotas como los perros porque son animales asustadizos y tímidos a los que apenas les gusta interactuar. De ahí que sea muy complicado darles cariño, sobre todo sin dañarlas, ya que también son frágiles, especialmente las especies pequeñas, que son más habituales como animal doméstico.

Las tortugas son animales muy tímidos (Foto: iStock)

Para que una tortuga se sienta querida lo más importante es cubrir sus necesidades de la mejor manera posible, porque de entrada el animal estará feliz si somos responsables con ellas. Es muy importante darle un terrario o acuario. dependiendo de la especie, adecuado, amplio, bien decorado y mantenerlo limpio.

A partir de aquí, el objetivo es no cogerlas demasiado porque son animales poco sociables. Se estresan con facilidad y eso afecta directamente a su estado de ánimo y a su salud. Un truco para que, poco a poco, te dejen interactuar más con ellas, es sacarlas con libertad si tienes un espacio adecuado en casa y proporcionarles comida. Te ganarás así su confianza aunque sea con el premio de la comida.
Es importante que no convivan con otras mascotas o que, al menos, éstas no estén cerca de su hábitat, sobre todo si es el rato en el que andan sueltas. Les incomoda mucho en general la presencia de otros animales.

Una vez establecidas estas bases sobre qué prefieren las tortugas para desarrollar una vida feliz en cautividad, es importante explicar las pautas recomendadas a la hora de cogerlas, sabiendo como hemos explicado previamente de que no es lo mejor para estos animales.

Lo mejor es acercarse por delante despacio. Es bueno que te vea y que incluso sea ella la que se acerque. Dale su tiempo y usa si quieres un premio en forma de alimento por ejemplo como hemos citado anteriormente. Es fundamental ser cuidadoso tanto en la aproximación como a la hora de manipularlas porque, de lo contrario, además de dañarlas se asustarán tanto que no querrán acercarse más a ti.
Una vez la tengas en tu mano, cuanto menos contacto directo agresivo para ella mejor. Colócala con cuidado sobre la palma de tu mano y acaricia en círculos y con mucha suavidad la parte superior de su caparazón. En cualquier caso, debes recordar que no les gusta el contacto directo, por lo que en la medida de lo posible es mejor acariciarlas sin tenerlas cogidas.

La tranquilidad y la autonomía que ofrecen las tortugas son su mayor virtud como mascotas (Foto: iStock)

En definitiva, es necesario concienciarse antes de adoptar una tortuga de que no es el animal ideal si lo que buscas es una mascota con la que interactuar mucho e intercambiar cariño físico. Para eso, los perros y los gatos siguen siendo los reyes.

Las tortugas te ofrecen otras virtudes, como su tranquilidad y su autonomía, además de una forma de vida muy diferente que resulta atractiva para los niños, que además pueden aprender a mejorar su sentido de la responsabilidad porque pueden colaborar de forma directo en el cuidado diario del animal.

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