Como ayudan los caballos de terapia a niños discapacitados

6 Noviembre, 2018 - Maria Aguirre

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En los últimos años gracias a la velocidad a la que viaja la información hemos conocido bastantes casos en los que la equinoterapia ha supuesto un impacto positivo para los pacientes infantiles, ya tengan algún tipo de discapacidad o no, pero la utilización de estos animales con fines terapéuticos se remontan a muchas décadas atrás, incluso un siglo, si bien no fue hasta la segunda mitad del sXX cuando se empezó a recurrir a ella de manera habitual. Sea como fuere, lo cierto es que es eficaz y cada vez se utiliza más a menudo debido, especialmente con niños discapacitados.

Rehabilitar y habilitar procesos físicos son objetivos de la equinoterapia (Foto: iStock)

El objetivo primordial de esta técnica es rehabilitar pero también habilitar procesos físicos, psicológicos y de aprendizaje, ya que según los expertos su interacción con el ser humano supone una estimulación para el sistema nervioso central del ser humano de una forma que no logra el contacto con otros animales.

Más allá de lo emocional, que es algo que se trabaja con el propio contacto directo con el animal, la estimulación del sistema nervioso también ayuda a despertar determinadas funciones neurológicos. De esta forma, hay aspectos fundamentales que pueden trabajar los niños discapacitados con la terapia equina, como por ejemplo el equilibrio y la percepción que tienen sobre sí mismos.

En el caso de los niños que requieren necesidades especiales, la equinoterapia es un vehículo magnífico para el tratamiento de disfunciones neuromotoras. Un ejemplo es la parálisis cerebral, pero también se puede trabajar de forma eficaz por ejemplo con personas que no pueden caminar. Esto se debe según los expertos en la materia a que durante las sesiones de monta sobre el caballo, los pacientes graban en su cerebro el patrón fisiológico de la marcha humana, por lo que se puede automatizar con el tiempo y trasladarlo a la marcha a pie.

La parálisis cerebral, la esclerosis múltiple o el síndrome de Down son tres de los cuadros clínicos que mejor responden a la terapia con caballos, pero no son las únicas. Una simple tortícolis, es decir, problemas cervicales, pueden tratarse a través de la terapia equina. También son aptos para la equinoterapia aquellos niños que tienen secuelas por un traumatismo craneoencefálico, los que sufren problemas de psicomotricidad e incluso los que padecen algún tipo de disfunción cerebral.

Los caballos ayudan a despertar determinadas funciones neurológicos (Foto: iStock)

Pero esto no es lo único para lo que los caballos pueden ayudar a progresar, sino que a nivel psicológico también se recomienda en muchos casos. Los más comunes y efectivos son esos que se refieren a niños hiperactivos o con problemas de atención y concentración.

La ciencia médica, especialmente la propia psicología y también la neurología, tienen a la terapia con caballos como un herramienta a tener en cuenta como recurso para tratar cuadros clínicos que presenten algunas de las características que hemos analizado, pero la equinoterapia también puede llevarse a cabo por niños que no tengan este tipo de necesidades especiales. Evidentemente la terapia cambia porque los objetivos son otros, pero existen academias equinas en las que se puede empezar a trabajar incluso con bebés.

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