8 cosas que debes saber si vas a castrar a tu gato

2 agosto, 2017 - Maria Aguirre

Uno de los grandes debates a los que se enfrenta el dueño de un animal de compañía como el gato es si debe castrarlo o no. Normalmente, ante el desconocimiento, el debate gira en torno a si el animal pasa demasiado dolor y a si es bueno o no operarle. Para poder tomar la decisión con mayor conocimiento es bueno saber algunas cosas si te están planteando hacerlo. También es una ventaja importante para aquellos que tengan claro que quieren llevarlo a cabo:

Lo recomendable es castrar al gato cuando alcanza la madurez sexual, no de cachorro (Foto: iStock)

1. Castrar y esterilizar no es lo mismo

Mucha gente no sabe este detalle pese a tener una mascota susceptible de ser sometida a algunos de los dos procesos. La esterilización es el equivalente a la vasectomía o ligadura de trompas en los seres humanos de manera que se evita simplemente que se reproduzcan. En la castración, en cambio, se extirpan los órganos sexuales y por tanto las gatas hembras dejan de tener celo, por lo que este tipo de operación modifica sus procesos hormonales naturales.

2. El momento ideal

Aunque aún quedan veterinarios que recomiendan hacerlo después del primer período de celo en las hembras, la realidad es que esto ya no es así. Lo más recomendable es hacerlo cuando el animal, indiferentemente de su sexo, esté a punto de alcanzar la madurez sexual, sobre los 6 meses de vida. Así se evita el desarrollo de conductas negativas para la convivencia. En cualquier caso, es importante saber que no se debe hacer nunca antes de las 8 semanas de vida del animal. Realmente el gato se recupera muy bien cuando es tan joven pero la operación es demasiado complicada antes de esa fecha debido al escaso tamaño que tiene. Mínimo dos meses de vida.

3. ¿Sufre el gato con la operación?

La respuesta es no en general. Solo si existen complicaciones poco habituales un felino puede tener sufrimientos derivados de la castración. La operación es corta, alrededor de media hora, y el gato está completamente sedado, de manera que cuando despierta sigue bajo los efectos de los fármacos. Si todo sale bien se marcha a casa el mismo día y muchos de ellos hasta vuelven a estar bastante activos en el mismo día de la cirugía.

4. La operación es diferente según el sexo del gato

Parece una obviedad, pero es una de las cuestiones más planteadas por quienes tienen como mascota un gato y es importante tenerlo en cuenta.

5. Reduce riesgos de enfermedades

A diferencia de la esterilización, la castración reduce riesgos de enfermedades relacionadas con el aparato reproductivo del animal y también la frustración sexual en ambos sexos. Tanto en hembras como en machos, con la castración se evitan enfermedades que parten de los ovarios y el útero, o de la testosterona. Son comunes patologías como el cáncer, los ovarios poliquísticos, la prostatitis o las hernias perianales entre otras. Además, se pueden evitar también enfermedades de transmisión genética.

6. Evita el desarrollo de comportamientos problemáticos y negativos en los animales

Reduce mucho los niveles de hormonas sexuales como el estrógeno, la progesterona y la testosterona. Este descenso de los niveles provoca que por ejemplos las hembras no tengan nunca más celo por lo que se olvidan de los machos y se muestran menos agresivas. En el caso de los machos castrados, son mucho menos territoriales (orinan donde deben por ejemplo) y mucho menos agresivos. En la convivencia son todo ventajas.

7. Hay que ser responsable en el postoperatorio

En la medida de lo posible es bueno que el gato repose en casa 3 días. Esto ayuda a que la zona de la herida de la cirugía mejore notablemente y no se infecte. Durante los primeros días debes estar muy atento a todos los síntomas que pueden aparecer en el animal para evitar problemas derivados de la recuperación, y también es bueno que le ayudes a mejorar cuidando su alimentación. Ten en cuenta que su vida va a ser más sedentaria y en cambio su apetito aumenta. Por eso es bueno cambiar su dieta a una menos calórica que la habitual.

8. Es un acto de responsabilidad

Es obvio que la superpoblación de gatos es una realidad. Es uno de los animales más presentes en las calles sin dueño cuando es un animal de compañía. La mayoría de estos gatos callejeros son producto de la reproducción descontrolada por lo que es bueno poner un granito de arena para evitar que el número aumente. No va a ser suficiente pero sí una decisión responsable y buena para tu gato.

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