Qué significa si tu gato se frota contigo

29 marzo, 2021 - Maria Aguirre

La relación con los felinos, los olores y los rastros de los mismos es muy especial dentro del reino animal. Así marcan su territorialidad en libertad los grandes miembros de esta familia y, aunque tiene otro contexto evidentemente, es muy similar a lo que hacen los gatos domesticados. Estos últimos lo utilizan para dejar huella de su olor corporal sobre sus cosas, entre ellas sus dueños.

El gato es un animal con una capacidad asombrosa para reconocer las sustancias químicas presentes en el aire y diferenciarlas. Esto no lo hace por magia, evidentemente, sino porque tiene un pequeño órgano debajo del paladar -órgano de Jacobson- que se lo permite. Además, como mamíferos que son, también poseen las glándulas cutáneas alrededor de su cuerpo que segregan sustancias aromáticas, aunque en general son inodoros para los seres humanos.

La pertenencia al grupo es una cuestión común en muchas especies animales, especialmente entre los mamíferos, y esta última es la forma de establecer los lazos que marcan dicha pertenencia. Por eso, además de frotarse en casa con todo lo que pillan por una cuestión de territorialidad, también hacen lo propio con los demás miembros de su grupo, ya sean otros gatos o personas.

Por lo tanto, es una especie de ritual de cariño a su manera el que hace tu gato cuando llegas a casa y se frota contigo, ya que es una forma de decirte que eres parte de su grupo y que, por lo tanto, está feliz con tu presencia, pero que tienes que oler a lo que él quiere que huelas, a casa. Es una necesidad la de identificar siempre el entorno familiar, y si vienes de la calle, aunque el animal te reconoce, no lo hace tanto por el olor, puesto que emites aromas distintos a los que tiene en el entorno del hogar.

El gato hace su ritual de cariño contigo (Foto: Istock)

El cortejo comienza casi siempre por la cara, la cual coloca de forma lateral sobre la parte de su dueño que pille, generalmente las piernas porque lo hace nada más recibirte en casa. Poco a poco acaba pasando el resto de su cuerpo, continuando por el costado y terminando con el rabo, con el que puede llegar a rodearte. Generalmente, la reacción de la persona suele ser proclive porque también quiere saludar a su animal, de manera que estos reaccionaran aumentando la intensidad, del mismo modo que los perros lo hacen con los lengüetazos y con sus ganas de revolcarse con la persona que les demuestra cariño.

Una vez completan el ritual, los gatos vuelven a su vida autónoma, aunque esta depende más tanto de la especie como del individuo. Lo que sí es cierto es que el ritual se complica un poco cuando hay varios gatos en casa, porque la cosa se alarga y encima puede haber conflicto por ser el último en dejar su rastro. Esto ocurre sobre todo al comienzo de la convivencia o cuando están los animales más nerviosos de lo normal.

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