Pros y contras de utilizar collares de adiestramiento

22 noviembre, 2018 - Marta Benayas

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Cuando se tiene un perro, su educación y adiestramiento son dos cuestiones que nos preocupan desde el primer día. No es lo mismo enseñar a un animal que es un cachorro, que mostrarle a uno, más adulto, lo que tiene que hacer y lo que no. Además de grandes dosis de paciencia existen otras alternativas para que tu mascota aprenda, como los centros especializados o los collares de adiestramiento.

Estos últimos están cargados de polémica por un sencillo motivo, muchos afirman que su uso, además de violento, no es efectivo. Te explicamos a continuación las ventajas e inconvenientes de esta herramienta.

No abuses de su uso (Istock)

No abuses de su uso (Istock)

Pros y contras de los collares de adiestramiento

Este tipo de collares funciona mediante pequeñas descargas eléctricas -teóricamente indoloras para el perro, que el dueño manda cuando quiere corregir su comportamiento. Los expertos que apoyan su uso afirman que las descargas son mínimas y no les hacen daño y que se trata de una manera de reforzar la educación canina muy efectiva.

Por otro lado, hay otros que ven en su uso una forma de educación violenta que no favorece la cooperación con el animal ni el refuerzo afectivo.

Al emplear este tipo de collares hay que hacerlo de modo responsable y complementarlo con gestos de cariño y caricias para que el animal no se asuste, pero si no se tiene empatía puede suponer un medio erróneo para hacerle distinguir lo que está bien de lo que está mal.

Elige materiales naturales (Istock)

Elige materiales naturales (Istock)

Tanto los collares que funcionan con descargas, como los que lo hacen a través de la estrangulación o mediante pinchos, pueden provocar serios problemas de salud en el animal como patologías de tráquea, cervicales, de falta de oxígeno, trastornos neurológicos.

En el ámbito psicológico, tampoco son adecuados. Hay que tener en cuenta el estado de ansiedad al que está sometido el perro, que no sabe cuándo puede recibir el castigo con el collar.

Desde Yo Amo a las Mascotas no recomendamos su uso. Lo mejor es establecer una relación de confianza con el animal donde el refuerzo positivo sea la base de la educación y en el que, si no se comporta como debiera, el castigo no incluya violencia física, que a la larga sólo generará problemas tanto físicos como psicológicos.

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