Por qué los labradores tienen un hambre insaciable

20 marzo, 2020 - Maria Aguirre

En España tenemos la imagen de los labradores como unos perros preciosos -que lo son, sobre todo de cachorros- muy juguetones, que tienen especial fijación con el papel higiénico. Cosas de la publicidad y de la televisión, que puede hacer milagros. No en vano todo el país sigue creyendo por un muñeco animado que la comida favorita de los conejos es la zanahoria cuando no es verdad… Tampoco es verdad lo de los retriever y el papel higiénico. Sí les gusta jugar, como a muchos otros perros, pero su verdadero obsesión es otra: la comida. Tienen un hambre insaciable.

Lo que hasta hace no demasiado era una obviedad entre todas aquellas personas que hubieran convivido o estudiado esta raza de perro, desde el año 2016 se convirtió en una verdad científica gracias a la publicación de un estudio científico muy fiable en la revista Cell Metabolism. En dicho estudiado, amparado por la prestigiosa Universidad de Cambridge, se identificó el gen POMC, el primer gran gen relacionado con la obesidad en perros, presente en los labradores. Por lo tanto, el estudio relaciona la presencia del gen con el apetito voraz de estos canes, lo que nos lleva a concluir que la explicación, al menos con lo que sabemos hoy en día, es de índole genética.

El hambre de los labrodores es genético (Foto: Istock)

Para realizar su avances, el equipo encargado del estudio utilizó la genética del ser humano curiosamente. Se fijó en tres genes presentes en las personas relacionados con el sobrepeso y pudo vincular el POMC con dicha enfermedad en una especie canina tan popular como el labrador. En concreto, es una mutación de dicho gen lo que impulsa el apetito en estos perros, ya que, para que todo el mundo lo entienda, su cuerpo no produce la reacción habitual en la mente de “apagar” la sensación de hambre una vez se ha alimentado. De esta forma, al tener siempre sensación de hambre, se aumentan sus probabilidades de padecer obesidad.

El estudio fue realmente mediático en su momento por la fiabilidad de la fuente y por el propio estudio en sí misma, ya que tuvo en cuenta resultados obtenidos de más de 300 perros labradores. Es más, estudios posteriores más concretos han determinado que se trata de una anomalía genética presente en muchísimos labradores, alrededor de un 25%. Es decir, casi uno de cuatro perros la tienen, de ahí que se haya extendido esa percepción general de que los labradores nunca dicen no a la comida.

Se trata de una anomalía genética en muchos labradores (Foto: Istock)

Esto es un arma de doble filo si tenemos en cuenta que los labradores son la raza canina más utilizada como perro guía. Esto significa que se trabaja con ellos mucho el adiestramiento, y que este es mucho más sencillo que con otros perros no solamente gracias a sus condiciones naturales, sino también a su reacción a la comida. El problema es que las probabilidades de que sufran obesidad son muy altas, y esta es una patología tan grave en los perros como en los seres humanos, de ahí que no se deba abusar de la estrategia de incentivar a los individuos de esta raza con comida por muy tentador que sea ya que facilita muchísimo que obedezcan.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.