Todo lo que tienes que saber sobre la homosexualidad en el mundo animal

20 Septiembre, 2017 - Julieta Areco Iglesias

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Puede que pensaras que la homosexualidad y la bisexualidad eran exclusivas de los seres humanos pero, como en muchas otras cosas, la naturaleza nos aventaja en la aceptación de la diversidad sexual. Podemos encontrar estas tendencias tanto a la hora de aparearse como al tener crías o vivir “en pareja” en muchas especies del reino animal.

Quizá esta información te sorprende pero te vamos a dar los datos fundamentales para que resuelvas todas tus dudas:

Alrededor de 1.500 especies

Según Petter Böckman de la Universidad de Oslo hay más o menos unas 1.500 especies en las que hay individuos que se aparean o mantienen relaciones sentimentales con individuos de su mismo sexo, esto ocurre en muchas especies de aves, osos, primates, pingüinos o jirafas, por ejemplo. Hay especies de aves que crían sus huevos en nidos de otras del mismo sexo y así comparten la crianza de ellos cuando nacen. Otro ejemplo es el de los monos que no utilizan el sexo con fines exclusivamente reproductivos, esta especie contempla el sexo como una forma de obtener placer y son libres de obtenerlo con quien quieran.

Homosexualidad del mundo animal (Pixabay)

Homosexualidad del mundo animal (Pixabay)

Libertad de elección

Se podría pensar que la decisión de estar con un individuo del mismo sexo debido a la escasez de macho o a la pérdida de la anterior pareja, pero nada más lejos de la realidad. Los individuos eligen de manera libre y natural.

Por otra parte, hay estudios que han demostrado que esta tendencia puede deberse, en algunos casos, a situaciones excepcionales como cautiverio o estrés. Y otras especies usarían la homosexualidad como mecanismo de autorregulación de la reproducción, según el etólogo italiano Giorgio Celli.

¿Homosexualidad o bisexualidad?

En el reino animal parece que se trata más de elegir sin tener en cuenta el sexo, lo que nos explicaría que hay más tendencia a la bisexualidad que a la homosexualidad. Un ejemplo son los caballitos de mar que , contrario a la leyenda de una pareja de por vida, suelen prodigar atención sexual sin tener en cuenta el sexo de los otros individuos, esto ocurre en la especie de caballitos de mar “barrigudos” en particular siendo las uniones homosexuales más frecuentes que las heterosexuales. Los delfines también son especies con tendencia a la bisexualidad, en su caso va por épocas: a veces toca hembras y otras machos.

En el caso, por ejemplo, de las morsas, hasta la madurez suelen mantener relaciones homosexuales para mantenerse alejadas del celo. Incluso existe el caso de las ballenas grises que además suelen hacer ciertas “orgías” en las que se entrelazan penes de hasta 4 ó 5 machos.

Hay otras especies que van más allá de lo puramente sexual y llevan relaciones de pareja entre individuos del mismo sexo, este es el caso de los pingüinos, una especie en la que el macho suele tener mucho instinto maternal y suele criar con su pareja (macho también) a sus crías.

¿Es la homosexualidad natural?

Como hemos contado en este artículo, la respuesta es un rotundo SI. Tanto si es únicamente por sexo o si se trata de compartir vidas y crianza  de sus hijos, los animales no hacen distinción entre macho y hembra. Y no tienen ningún problema con ello.

Quizá deberíamos seguir su ejemplo y asumir que la homosexualidad y bisexualidad son tendencias perfectamente naturales.

 

 

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